¿Por qué no se detecta el fracaso escolar? ¿Por qué no se frena?

Puedes tener esta información ampliada en nuestra web:
www.stopfracasoescolar.com


Porque no existen pruebas que lo detecten específicamente respecto de las causas que le producen, ni sistemas como Sapientec que lo prevengan y atajen sus efectos cuando se originan.

Y no se frena porque se intentan paliar sus efectos pero no preparar a un cerebro de forma que pueda aprender de forma autónoma en todo tipo de circunstancias. Se pescan peces pero no se enseña cómo pescar. Si mi hijo va mal en matemáticas y le pongo un profesor ese año aprobará probablemente la asignatura pero el año siguiente el problema se reproducirá. Si un profesional analiza las causas de esta impericia cuando se resuelvan no volverá a tener problemas matemáticos.



Decálogo para que niño no fracase en la escuela.

Son sólo unas pautas, que te pueden servir. Si el problema es grave, más vale que pongas a tu hijo en manos de un experto.

1) Edúcale en un entorno estable con horarios, límites y cariño.
2) Estimula de manera adecuada sus inteligencias y capacidades
3) Esmérate para que aprenda cómo concentrarse y pensamiento científico.
4) Entiende que es un niño y por tanto la última palabra y responsabilidad en su educación es la tuya.
5) Esfuérzate para que realice actividades al aire libre, aprenda y disfrute jugando y no adquiera adicciones tecnológicas.
6) Entérate de sus progresos en la escuela, anímale para que sea protagonista de sus logros y para que se responsabilice de sus errores.
7) Elige el colegio que se adapte a sus necesidades reales, que le atienda de manera diferenciada y donde podáis realizar un seguimiento de lo que aprende
8) Emplea tiempo averiguar cómo se siente en la escuela, que relación mantiene con sus profesores y compañeros y si es feliz aprendiendo.
9) Enséñale con el ejemplo y compartiendo a divertirse leyendo, practicar una disciplina artística, realizar una manualidad y participar en las tareas de la casa.
10) Evita sobrecargarle de actividades extraesescolares, llenar su agenda para que os deje tiempo libre a vosotros y dejar para después escuchar sus inquietudes.

miércoles, 20 de noviembre de 2013


ENSEÑANDO DESDE LA LIBERTAD PARA DECIDIR.

Ayer fue un día muy productivo con nuestros alumnos de Primero de Primaria en el Instituto Tecnológico de Málaga, estamos acabando las relaciones lógicas dentro del pensamiento científico y pronto comenzaremos con el pensamiento matemático. Les daré el mismo programa que impartí en la facultad de Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid a un grupo de niños en el año 2009 cuando enseñábamos después de haber firmado un convenio con dicha entidad.

Aprender a pensar significa aprender a decidir. Saber relacionar un árbol con la madera que produce o con los frutos que da es tan importante como conferir contenido al concepto árbol y aprender a leerlo y escribirlo de manera correcta.

Me preguntaba una madre de estos niños sobre lo que hacemos en clase y aunque ya en el año 2003 publiqué una Trilogía con Ediciones del Laberinto donde incluí una Guía para padres sobre este tema. le respondí que en Sapientec los niños aprenden a pensar; es decir a incorporar a su propia experiencia conceptos, a entender de qué están formados y para qué sirven.

Utilizamos el dibujo como fórmula para plasmar conceptos, también la expresión oral y pronto comenzaremos con el debate y la argumentación. Después aprenderán a relacionar números con cantidades y a trabajar con medidas y proporciones.

Es un gran regalo observar la cara de cada niño cuando nos dice “¡espera, que ya lo tengo!” o cuando se pelean por responder todos a una misma pregunta o ver los dibujos que hacen y cómo van mejorando su forma de relacionar ideas y aumentando su capacidad de discurso y raciocinio.

Por cierto, me preguntaba otra madre, desconocedora de lo que hacemos, si Sapientec no es peligroso o nocivo. Que me respondan: ¿qué peligro tiene enseñar a un niño a pensar, a elegir, a conocer el significado de las cosas, a tomar sus propias decisiones....? Sí, pensándolo bien tiene un gran peligro y un precio: la libertad, que es el pasaporte hacia la felicidad.